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Los prados del padre. parte tercera En la puerta un querubin Díjome de forma cierta El que entra en aquella puerta Va a un laberinto sin fin. No hay ángel ni serafín Que le guíe, y vaga oscuro Entre demonios, seguro Tanto en la vida pecó Que en ésta se aseguró Vagar siempre sin futuro. Mira que cola tan larga Contestéle, ya la he visto Negaron a Jesucristo Y ahora su estancia es amarga Se arrastran, van con su carga Y andar no pueden apenas Mas nadie les da consuelo Sin entrada en Nuestro Cielo Por ser graves sus condenas. Satán manda en el infierno Y los demonios con el, Allí el pecador cruel Se abrasa en el fuego eterno No existe allí verbo tierno Ni nadie a ti te consuela El demonio es centinela De tan negras criaturas Y entre feroces torturas De horror la sangre se hiela. Pero ellos lo merecieron Me explico el buen Querubin Ellos tuvieron mal fin Por la vida que escogieron Jamás en Cristo estuvieron Y equivocaron la puerta. Mírala la tengo abierta Para que puedas entrar De amor empecé a gozar Y mi corazón despierta. Con una inmensa alegría ¡Más de pronto me paré! En mi túnica observé Que una manchita tenía. Poema épico: sigue en la cuarta parte y fin. Poema de paz Poeta: El poeta desconocido Poemas leidos 52 veces Poemas de Amor |
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