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No fue nunca malo.
Ya dejó de cantar el pajarillo
que quedó prisionero y desolado
en tu cárcel sin rejas ni candado.
Explicar su silencio no es sencillo.
El no fue nunca malo, ni fue pillo.
Eso sí, fue bastante enamorado.
Fue como un sacramento cautivado
en el mar de dolor en que me humillo.
Fue fugaz como estrella, como beso
donde apenas los labios si se rozan
y te dejan con ansia de regreso.
Fue placer do' las almas cuando gozan
embriagadas de amor y de embeleso
entre cantos de gloria se desposan.
Heriberto Bravo Bravo SS.CC
Poemas leidos 35 veces
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